lunes, 23 de abril de 2018

Senegal 2018 - Simal y Joal

Hoy nos despedíamos del País Bassari y nos íbamos a la costa. Pasamos de nuevo por el parque Niokolokoba y tuvimos la suerte con encontrarnos con una manada de Babuinos de Guinea.
Volvimos a atravesar la infernal carretera con destino a Kaolat, zona repleta de plantaciones de cacao aunque por no ser la estación no vimos ni uno.
llegamos a Kaolat y nos metimos en su gran mercado.
Planchas de carbón como las que usaban nuestras abuelas.
Después de la visita al mercado de Kaolat seguimos camino, pasamos el Delta de Saloum y de nuevo el paisaje empezó a cambiar.
Paramos a comer otro de los platos típicos supukanyet y enseguida llegamos a Simal.
Este ecolodge no tenía nada que ver con los alojamientos del viaje. Turistas franceses, tumbados en hamacas o bañándose en la piscina, que vienen a pasar una semana en la playa a todo confort. El lugar es precioso y para un día que íbamos a estar nos pareció genial.
Enseguida nos pusimos el bañador y nos dimos un chapuzón en la playa. Luego paseamos por la orilla hasta los manglares para ver la zona.
Nos alejamos del ecolodge para descubrir la zona. El pueblo se veía muy cerca y había gente de la zona bañándose.
Del poblado bajan al mar a lavar los caballos al atardecer
Y antes de cenar una cervecita senegalesa.
Al atardecer habíamos visto como lavaban los caballos pero otros prefieren hacerlo como primera tarea del día. Una imagen única de la que disfrutamos relajadamente mientras comíamos nuestro desayuno.
y después del desayuno decidimos hacer una caminata en sentido contrario al del día anterior.
pasamos un enorme baobab y una zona llena de mangos
una caminata perfecta para acabar de despertarnos y para despedirnos de Simal.
Cogimos carretera. Próximo destino Joal.
De camino a Joal pasamos un bosque de palmeras.
Y también el baobab más grande de todo el país.
Puedes meterte dentro. Un poco estrecho pero finalmente lo conseguimos.
Dentro está lleno de murciélagos. Después de un rato empezaron a cagarse en nosotros así que salimos pitando.
Y por fin llegamos a Joal o "La isla de las conchas".
Antes del puente peatonal que hay que cruzar para ir a la isla hay un puesto donde contratas el guía para visitar la isla. Están muy bien organizados y cada guía tiene su turno dependiendo del idioma que solicites. Español o francés.
Nuestro guía era muy simpático y nos contó muchísimas cosas de la historia de la isla y también de la suya personal.
El puente que cruzamos era relativamente nuevo. El que se ve enfrente, del que solo quedan los pilotes, es el histórico. Los habitantes de la isla quieren que se restaure pero a pesar de que la isla es patrimonio de la humanidad no llega el dinero para hacerlo.
Los habitantes tiran las conchas al suelo diariamente por lo que toda ella está cubierta de conchas de moluscos.
Son de mayoría católica y en cada barrio hay una virgen o un santo.
Es, junto con Goree, la zona más limpia de todo el país. No se ve basura en el suelo.
Iglesia mayor.
Hay un senado en cada barrio donde se reunen para tomar las decisiones que afectan a todo el pueblo.

Después de un paseo por la isla pasamos al puente que nos llevó al cementerio mixto católico-musulmán.
Y ya en el cementerio cogimos una barca para llegar a los silos.
Actualmente no están en uso.
Como decía están muy organizados. Al lado de los silos hay artesanos que te venden sus trabajos. Cada guía tiene la obligación de llevarte al artesano que toca según turno, pero como no éramos franceses a nosotros nos permitieron ver todos los puestos ya que los artesanos no podían contarnos sus técnicas y convencernos para comprar.
De vuelta al puerto con la barca mientras conversábamos con nuestro guía que nos contaba sobre un amigo que se había enamorado de una española de cierta edad y querían casarse para que él pudiera venirse a España....el nos preguntaba si creíamos que debía enamorarse también él de una española y venirse...así de fácil.
seguimos nuestro camino y nos topamos con gallinas de guinea.
llegamos a Mbour donde comimos pizza senegalesa. No estaba nada mal.
y a Mbour habíamos venido para ver su puerto, el ambiente y los montones de cáscara de marisco que cubren el suelo.
Es fascinante estar en medio de esta frenética actividad.
parece mentira la cantidad de molla que tienen.
a los tiburones les cortan las aletas para vendérselas a los japoneses.
Acabamos visitando el mercado y salimos para Dakar para coger nuestro ferry a Goree.

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